lunes, 22 de febrero de 2016


Crónicas del fantasma de Francisco Bilbao.



Unos 6,5 millones de bolivianos debían acudir a las urnas este domingo.


Luego de estar afiancado mas de dos siglos en este Chile que se mantiene tan feudal como otrora, ya abandonado por el  señor España, ahora un mendicante dentro de su rejión, (no tan divina pero si justicia) para abrazar a un obeso  y más complaciente amo, de relucientes botas y con las mismas ínfulas de enseñorear la tierra que el anterior, pero con vanas promesas tan convincentes que incluso han desplazado al yugo de la iglesia, para colocar dorados arcos de croquetas de carne en queso y pan en su lugar.
Los gobernantes, se entregan a los medios, los cuales ya no son sólo la noble imprenta sino que ahora en ruidoso celofán y en diferentes tamaños de pantalla se venden al mejor postor,  ya el catolicismo no adoctrina tanto como lo hace aquellas pantallas, de haber sabido los Lummiere de aquello hubiesen cegado en su sueño, porque el conocimiento fue desplazado por una propaganda para rebajar los talles las damas. Por mi parte, en estas épocas lejos de la crítica social  me hubiera dedicado a la poesía tal como hubiere querido en mis más tiernos años mozos.
Cayendo en el tema de la semana, una de nuestras naciones hermanas,  yergue a un gobernante que otrora hubiese sido impensable verlo en el poder, no sólo por su ascendencia indígena, sino por su incansable interés de revolucionar a su nación en contra de la nueva relijión y exclavismo (me llama la atención que deba nombrar a su comida con calificativo de estados de ánimo, ¿la cajita feliz mantendrá ese espíritu cuando este en proceso de consumo?) Organizar los elementos sociales fue un desafío,  siempre considerando las expectativas  de su pueblo ávido de reformas sociales que siempre esperó que un gobernante revolucionara todos  los cimientos de la España Antigua,  que los sumió en la miseria al saquearlos de sus bienes preciosos en tiempos de la colonia, y organizar las creencias luegos del caos demócratico,   un ejercicio que he seguido de cerca con gran interés, este sujeto ha sido el realizador de ambiciosos proyectos bolivarianos, aún mucho más que otro centroamericano que se lo arrogaba sin las menores contemplaciones, que más que gobernante democrático, parecía un reyezuelo en su comarca.
Sin embargo puedo evidenciar que como otros en nuestra fracturada zona continental, está  intentado mantenerse más allá del tiempo razonable en el poder, sin considerar que de la revolución debe pasar al caos que finalmente y en algún momento  debe terminar en mantener en una paz social, en la cual los mismos ciudadanos puedan elejir a sus gobernantes. Evo perdió la fe en su pueblo, o en la misma democracia, en la que va a encontrar un justo continuador de su proceso, o quizás puede estar seguro que la revolución que él ha desarrollado no ha visto la luz  en su  más completo esplendor.
Espero que razone y medite, porque la elevación a la soberanía de todos los individuos, es decir a la fraternidad de la libertad es el punto definitivo que tenemos. Luego represente  el derecho del peón gallán y del último plebeyo. El derecho es uno. Luego no debe haber sino la representación de su derecho* Quitarle el derecho a elejir a sus nuevos gobernantes es perder la fe en ese derecho.

*Extraído de Sociabilidad Chilena, Francisco Bilbao 1844, periódico Literario El Crepúsculo.

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